CRIANZA

La Crianza Consciente

Como mujeres la naturaleza nos ha dotado de instinto y herramientas innatas que nos guían en la crianza de un niño o niña. Lamentablemente, hoy en día estamos totalmente desconectadas de nuestra biología al servicio de una sociedad enferma y adultocentrista. Criar conscientemente es una invitación a reconectarnos con nuestra naturaleza mamífera y tener en cuenta que:

  • Lo cultural choca con lo biológico. Para sobrevivir l@s bebés necesitan permanecer cerca de su madre (y viceversa) y que sus necesidades básicas (contacto, alimentación, higiene, etc) sean cubiertas por ésta. Para satisfacer esta necesidad mutua la madre necesita ser apoyada y sostenida por una tribu (pareja, familiares, amig@s…) y vivir así relajada y centrada exclusivamente en la creación de un vínculo sano y seguro con su pequeñ@. Nuestra cultura, al contrario, se basa en la constante ruptura de la diada madre – bebé, mediante falsas conciliaciones o artilugios sustitutorios, generando así un desarrollo psíquico nocivo desde la primera infancia.
  • Hemos perdido la capacidad de autorregulación. Como personas adultas de esta cultura patriarcal hemos ido enfermando y perdiendo el contacto con nuestras necesidades humanas. L@s niñ@s, en cambio, llegan a este mundo con esa gran capacidad de autorregulación y saben mejor que nadie lo que necesitan en cada momento. Si somos humildes, observamos y escuchamos más a l@s pequeñ@s, y nos olvidamos del deber que se nos ha impuesto de ser superiores, nos daremos cuenta de que no son ell@s quienes deben aprender de nosotr@s, sino al revés, y que acompañarles en su desarrollo puede ser la mayor oportunidad de volver atrás, autorregularnos y sentirnos viv@s otra vez.
  • No siempre se ha hecho así. Es muy típico escuchar a adult@s decir que “toda la vida se ha hecho así y no hemos salido tan mal”. En primer lugar, si miramos a nuestr@s ancestr@s la manera de criar era totalmente diferente, como se ha mencionado arriba, la madre acompañada y apoyada por la tribu vivía los primeros años descansada al servicio del hijo o hija cubriendo todas sus necesidades básicas de supervivencia. En segundo lugar, somos una sociedad llena de personas vacías en constante búsqueda de la felicidad, que normaliza las relaciones de poder y da la espalda al bienestar emocional.
  • Somos seres emocionales. Si en lugar de centrarnos en crear máquinas humanas de producción nos dedicáramos a legitimizar y acompañar todas las emociones infantiles, obtendríamos un mundo con ciudadan@s más segur@s, resilentes y felices. Cuando una persona reprime sus emociones, en lugar de desaparecer, la tensión saldrá más adelante en forma de violencia o enfermedad física. Si un/a niñ@ se siente mal lo debe exteriorizar, y cuando se sienta bien actuará y vivirá en paz y armonía.
  • Los límites de protección son necesarios. En los últimos años se ha observado una tendencia a pasar de educar con autoridad a hacerlo con dejadez. No olvidemos que como adult@s debemos asumir ciertas responsabilidades y poner límites que cubran nuestras necesidades personales y velen a la vez por la seguridad y salud de nuestr@s peques.

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El día a día

Criar no es enseñar a andar, a comer o a estudiar. La crianza es la vida misma que empieza desde la concepción de un/a bebé. La crianza abarca el embarazo, el parto, el postparto, el sueño, la higiene, la lactancia y alimentación complementaria, el contacto y movimiento libre, la sexualidad, los límites, las emociones, la socialización, la relación familiar, la escuela, la infancia, la niñez, la adolescencia, y mucho más.

Durante la crianza surgen conflictos diarios que suponen una oportunidad para autoconocernos, aprender y mejorar. Tomar consciencia de nuestro estado emocional, nuestra manera de actuar, nuestras habilidades y realidad nos puede ayudar a que la crianza sea el más maravilloso camino de crecimiento personal.

Una buena comunicación3

Como hemos mencionado, la toma de conciencia es esencial para lograr una crianza armoniosa. Una vez lograda, es muy importante que la comunicación con nuestros txikis sea lo más respetuosa y sincera posible, para facilitar la resolución de esos conflictos diarios y a la vez favorecer una relación estrecha, de confianza y desde el corazón.

La Disciplina Positiva (DP) es un estilo educativo basado en la amabilidad y firmeza a la vez, eliminando los premios y castigos, que nos ayuda a comprender el motivo que se esconde detrás de cada conducta. El modelo Thomas Gordon y la Comunicación No Violenta (CNV) dan un paso más allá y nos invitan a indagar en nuestras necesidades y las necesidades ajenas para poder establecer relaciones sanas y satisfactorias.

Si como familia o profesional te gustaría reflexionar acerca de tu crianza y mejorar tus habilidades comunicativas con l@s niñ@s puedes consultar la sección Mis Servicios.

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